Las competencias y la formación de ingenieros en el siglo XXI. Una editorial para dialogar.

 


¿Cómo puede vincularse de manera efectiva el EBC y la formación en el campo de la ingeniería? He aquí un interesante aporte de Martínez Alonso (2014) quién evalúa el tema y lo describe desde la complejidad que lo caracteriza, no para limitar su comprensión, sino todo lo contrario, la idea es propiciar el tan necesario debate que oriente en las estrategias más efectivas, que redunden en un futuro profesional, atento a su tiempo, a su humanidad y a su praxis profesional. Es así que el autor inicia su propuesta haciendo énfasis en una afirmación que abreva en el escepticismo mencionado en la primera entrega de este blog “Eso de las competencias no sirve” señala en una suerte de conocer un cliché que pudiera aparecer cuando se emprende este camino del EBC. El autor a continuación indica lo siguiente para ampliar en esa sentencia anterior


...es una frase repetida entre algunos profesores de diversos niveles educativos haciendo referencia a la tendencia actual de implementar modelos educativos en base al concepto de “competencias” en el proceso formativo de los estudiantes, en sustitución de los modelos más dirigidos a los “contenidos”.

Trabajar en un modelo EBC exige cambiar paradigmas y no siempre existe la disposición para hacerlo. Cambiar procedimientos, transformar hábitos, explorar nuevas formas de hacer las cosas, no siempre es tarea fácil, porque el estado de confort ante lo conocido tienta constantemente, alimentando aquello que se llama la resistencia al cambio. Sobre este particular el autor referencia de esta entrada señala


El concepto de competencia se refiere a una nueva forma de definir los resultados de un proceso de aprendizaje. Esta conceptualización depende de varios factores, entre los cuales se encuentran: el enfoque que se dé al modelo de competencias, el tipo de competencia que se pretende formar en el estudiante y el nivel de educación al que se aplique. Además su implementación en educación superior implica múltiples aspectos como el perfil de egreso, la malla curricular y los programas analíticos, por mencionar sólo algunos. Por esta razones surge una gran diversidad de definiciones de competencias que le dan al concepto una dimensión más compleja.

Esa complejidad hace difícil saber a qué se refieren aquellos que descalifican a los modelos basados en competencias, podrían referirse a los aspectos, a los factores, a las definiciones o en conjunto a la simple percepción de ellas. En cualquier caso, criticar sin identificar deficiencias ni medidas, aunque es fácil,
no tiene contribución.

El autor más adelante, dentro del desarrollo de sus ideas, se plantea la siguiente interrogante "¿Cual es la razón por la que surge esta nueva tendencia en los sistemas educativos?"  y su interrogante viene precedida por la definición que establece al término de competencia dentro de este contexto, al definirla desde la óptica del desempeño del estudiante "entendido como la expresión concreta del conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores que pone en juego cuando lleva a cabo una actividad."

Partiendo de la definición anterior, encontrar respuestas a la interrogante planteada por el autor no es tarea sencilla, porque a su juicio 

Es necesario analizar las características de la sociedad actual y el éxito que los egresados de la educación superior, y en particular los de las carreras de ingeniería, tienen al entrar al mundo laboral.
Los sistemas educativos siempre están en el foco de atención de toda la sociedad y sobre ellos se ejerce una enorme presión para que respondan en forma efectiva a las necesidades planteadas a los graduados de estos sistemas.

A continuación una exposición precisa de motivos que contribuyen de manera significativa al objetivo de este blog

Las exigencias al sistema de educación superior en particular son fuertes, ya que son sus egresados los que pasarán a la vida profesional y deberán satisfacer las necesidades de una gran parte de la planta laboral, en comparación con los egresados de secundaria o primaria que no tienen esa exigencia porque pueden continuar sus estudios en otros niveles de educación. La formación de ingenieros ocupa un lugar predominante entre todo el sistema de educación superior, tanto por el número de egresados como por su influencia decisiva en el desarrollo de la
sociedad. No es casual que, según datos de la UNESCO, los países industrializados desarrollados tienen entre veinte y cincuenta científicos e ingenieros por cada diez mil habitantes, mientras que los países en vías de desarrollo cuentan con alrededor de cinco, y algunos países poco desarrollados cuentan solamente con uno o menos, por igual cantidad de habitantes.

La actividad primaria de los ingenieros es concebir, diseñar, poner en práctica y explotar soluciones innovadoras (productos, dispositivos, procesos y sistemas) para mejorar la calidad de vida, satisfacer necesidades sociales o resolver problemas de su área y mejorar la competitividad y el éxito de la sociedad.

De acuerdo a lo anterior, mejorar la calidad de vida es una idea muy amplia y pudiera concluirse que definir la profesión de la ingeniería no es asunto sencillo. En el informe de la Cátedra I de Introducción a la Ingeniería, realizado por Durán (2013) con la finalidad de abordar y desarrollar conceptos que definan el ser ingeniero, plantea una crítica a la forma cómo es visualizado de manera errónea a este profesional como alguien que produce o hace. Para este autor no es tan sencillo abordarlo de esa forma porque más que producir o hacer, el ingeniero establece una manera de cómo llegar a lo que se produce o a ejecutar lo que se hace, es decir “el método ingenieril” (p.5)

Continuando entonces en este afán de explicar las implicaciones del término ingeniería, Molleja (2018), en un ejercicio importante de reflexión acerca de la epistemología de la ingeniería, ofrece un aporte sustancial al proceso formativo, cuando señala

La actividad ingenieril necesita de libertades científicas y económicas para poder aportar a la sociedad progreso y prosperidad y esto no es una especie de propaganda, son propiedades de la profesión. Las fábricas de artefactos y procesos de manufactura promueven el intercambio comercial, además de ir a la par con la investigación científica, pues los científicos necesitan instrumentos que les permita parametrizar sus investigaciones de la naturaleza cuando están trabajando en fenómenos relativamente nuevos, que gracias a nuevas tecnologías se pueden estudiar. La ciencia y la técnica son dos entres que conviven en una simbiosis, en donde el avance de uno promueve el del otro. (p.87)

 

La idea de libertades científicas y económicas va de la mano con valores universales relacionados con los derechos fundamentales del hombre, la democracia, como sistema de convivencia política es un aspecto a defender, y el gerente de aula dentro de un programa de formación de esta naturaleza debe tenerlo muy presente, porque va a necesitar de esas libertades para desarrollar su cátedra de manera efectiva. Es dentro del sistema democrático que el esfuerzo  formativo debe encontrar sustentación y estímulo. El cultivo de la conciencia crítica de lo que significan esas libertades es otro reto a considerar en todo este proceso de formación.

Ese proceso de formación debe ser asumido como estandarte que guíe y oriente las aspiraciones de ascenso de todo un conglomerado social, y eso podrá lograrse en la medida que los ciudadanos estén preparados para los desafíos que implica el progreso, desde su acepción tecnológica como humana. He allí, donde la ingeniería juega un papel vital dentro de todo ese proceso y los gerentes de aula que participen en un proceso de formación de estas características, necesitan estar conscientes de ello.

Como una conclusión a este tópico que se ha venido desarrollando, partiendo del aporte de Martínez Alonso (2014), el autor plantea lo siguiente


Este modelo no presume de ser perfecto, sino de que toma en cuenta el nivel de satisfacción de las necesidades actuales de la sociedad por parte de los egresados de las carreras en el mundo y plantea una manera de asegurar que éstos logren satisfacer tales necesidades. Los modelos están sujetos a revisión continua y su mejora depende en mucho de la crítica. “Eso de las competencias no sirve” no es una crítica, es solamente una frase que no señala qué es lo que no sirve, que no se dirige a los que diseñan el perfil de egreso, la malla curricular o los programas analíticos de las unidades de aprendizaje ni hace mención de la manera en que los profesores y estudiantes cumplen con su parte en el proceso enseñanza– aprendizaje. Por ello la frase resulta poco eficaz, pues no ayuda a identificar las posibles causas de las deficiencias que pudieran existir ni propone medidas para mejorar el proceso. Una crítica en cambio, proporciona información que ayuda a dilucidar qué aspecto del modelo está incompleto o no está cumpliendo con su papel.

En una próxima entrega continuará la caracterización de esta relación entre el EBC y la formación de ingenieros, tomando en cuenta algunos ejemplos que demuestren cómo pueden desarrollarse los contenidos de un curso, por ejemplo, dentro de este enfoque, específicamente en la Facultad de Ingeniería de la UCV, en la Escuela de Ingeniería de Procesos Industriales IPI.

Referencias Bibliográficas.-

1) Durán, G. (2013) La profesión del ingeniero. Disponible:  http://www.ocw.unc.edu.ar/facultad-de-ciencias-exactas-fisicas-y-naturales/introduccion-a-la-ingenieria/actividades-y-materiales/la-profesion-del-ingeniero [Consulta: 2021, Abril 14]

2) Martínez Alonso, G. F. (2014). Las competencias y la formación de ingenieros en el siglo XXI. Ingenierías17(62), 3-9.

3) Molleja, J. (2012) Aproximación teórica comprensiva acerca de la formación de ingenieros, basada en los ejes que definen su profesión Disponible: Biblioteca Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto Rafael Escobar Lara. Maracay. Venezuela



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